Transformación Digital – El presente de las empresas

La era digital ha transformado el mundo. Ha modificado los negocios, las actividades organizativas, los procesos, las habilidades, las competencias corporativas. Todo, para aprovechar al máximo los cambios y las oportunidades estratégicas que brindan las nuevas tecnologías.

Esa transformación digital ha originado grandes cambios debido a la aplicación de la tecnología y la innovación en todos los aspectos de la sociedad, incluido los negocios, dando lugar a sorprendentes mejoras y avances. Y esos cambios nos llevan a desarrollar de manera cada vez más rápida una estrategia de transformación digital donde la optimización de la experiencia del usuario, la flexibilidad operacional y la innovación son las claves.

Una estrategia de transformación digital tiene como objetivo crear las capacidades necesarias para impulsar las posibilidades y oportunidades de las nuevas tecnologías de una manera más rápida y ágil, más innovadora y eficiente, más sencilla, mejor. Su aplicación necesita un enfoque con una hoja de ruta clara y definida que tenga en cuenta que los objetivos finales continuarán evolucionando, puesto que la transformación digital, como la innovación, está en constante evolución.

Este proceso es algo más que la mera digitalización y adopción de nuevas tecnologías. Significa diseñar productos y servicios que puedan cambiar con facilidad y adaptarse a las nuevas circunstancias, así como anticiparse a las necesidades de los clientes y usuarios, cada vez más exigentes. En un mundo en constante cambio, es vital que las empresas puedan adaptarse rápidamente a estas nuevas situaciones. Además de disponer de la tecnología, tienen que saber aplicarla a los negocios de manera que puedan ponerse a la cabeza de sus sectores y ofrecer a sus clientes exactamente lo que están buscando.

La transformación digital afecta a los planes organizativos de una empresa, a su cultura corporativa, a las habilidades y talento de sus profesionales, al liderazgo de sus directivos, a sus políticas y procedimientos. Es algo que tiene que interiorizarse desde la cúspide e impregnar todos los niveles de la organización. Innovación y tecnología son las fuerzas motoras tras la transformación digital. Pero “digital” implica también las personas. Así pues, una transformación digital de éxito empieza por cambiar la cultura corporativa de las empresas hacia una mentalidad abierta, eficiente, dispuesta a asumir riesgos, optimista, positiva.

Un estudio de Capgemini, “El reto de la cultura digital: menguando el gap entre empleados-liderazgo” señala siete atributos que las empresas necesitan para alcanzar una cultura corporativa digital potente: innovación, estar centrados en el cliente, toma de decisiones basada en datos, colaboración, cultura abierta, mentalidad digital (lo digital va primero), agilidad y flexibilidad para adaptarse a las situaciones cambiantes.

En la era digital, si las empresas no abrazan la transformación digital, no solo no evolucionarán, sino que, sencillamente, morirán. Porque la transformación digital no es solo el futuro. Es el presente.

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